Pólizas vinculadas a hipotecas: ¿cuál es el seguro que la ley obliga a contratar?

Para la gran mayoría de las personas, cualquier tema relacionado con asuntos financieros es un asunto difícil de entender, lleno de porcentajes y de terminología confusa. Para los expertos o para aquellos que disfrutan leyendo acerca de estos asuntos no revestirá ninguna complicación, pero siendo realistas hay que admitir que el gran público necesita que se le hable claro, sin tecnicismos innecesarios ni egos que sólo busquen dejar en evidencia que saben sobre el tema, en lugar de preocuparse por entregar una información fácil de entender.

segurovida1Foto: Chelle

Una de las primeras dudas de aquellos que deben pagar una hipoteca –o que están pensando en contratar una-, tiene que ver con las obligaciones que esto implica. Algunos están convencidos de que la legislación une a los seguros de vida con las hipotecas; otros piensan que hay que tener más de una. Y así podríamos seguir horas.

No obstante lo anterior, la respuesta es simple. Más de lo que se puede pensar. Si alguno de vosotros está en esta situación, tiene que saber que el Real Decreto 685/1982 –modificado por el Real Decreto 1289/1991, establece claramente en su apartado 30 que “los bienes sobre los que se constituya la hipoteca deberán contar con un seguro contra daños adecuado a la naturaleza de los mismos, y en el que la suma asegurada coincida con el valor de tasación del bien asegurado excluidos los elementos no asegurables por naturaleza”.

En palabras simples, esto significa que sólo hay un seguro obligatorio por ley que debe contratarse en caso de tener una hipoteca: el de daños, conocido comúnmente como Seguro de hogar o Seguros multirriesgos del hogar. ¿El motivo? Proteger al banco si el inmueble que actúa como garantía quedase destruido por un siniestro, independientemente de la utilidad que también tiene para quién lo adquiere.

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 Foto: charmaineswart

Hay dos factores que hay que tener en cuenta:

  • El importe a contratar equivale a la tasación del inmueble sin considerar los elementos que no se pueden asegurar dada su naturaleza (suelo y contenido)
  • La cobertura mínima incluye el incendio, las explosiones y la acción de la naturaleza (lluvia, hundimiento de tierra, viento, etc.).

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