Mutua Madrileña retoma su vocación aseguradora

Mutua retoma su vocación aseguradora

Aseguradora Mutua

La venta de las acciones de Sacyr Vallehermoso puso fin al modelo liberal de gestión que la había diferenciado de sus pares durante casi una década. La aseguradora Mutua Madrileña recupera su histórico  carácter conservador, el mismo que se había visto interrumpido por la llegada José María Ramírez Pomatta a la dirección de la compañía, en 2002.

Mutua y los seguros

Previo a la asunción del abogado madrileño, la empresa sólo operaba en una provincia (Madrid) y en un ramo (coches), e invertía buena parte de su patrimonio en edificios singulares. Con Pomatta, la aseguradora diversificó su negocio asegurador y puso en marcha una vertiginosa política de inversión en la bolsa de valores. Otras de las políticas ejercidas y llevadas a la práctica fueron la solicitud de licencias para operar en hogar, accidentes y defensa jurídica, la adquisición de la totalidad de su autoclub y Aresa, una compañía catalana de salud. Fue entonces a partir de estas decisiones de las que datan las aperturas de delegaciones en las principales capitales de provincia.

Las medidas adoptadas funcionaron mientras la situación financiera del mercado bursátil se lo permitió. Tras la llegada del cambio de ciclo económico todavía poseía un 2% de Repsol y, sobre todo, un 5% de Sacyr Vallehermoso (este último valor ha sido particularmente vapuleado por los mercados en estos últimos años). El nuevo contexto económico coincidió con un cambio en la cúpula de Mutua. Ignacio Garralda asumió la presidencia a principios de 2008. Bajo su mandato hizo foco en la actividad aseguradora. En materia de inversiones inmobiliarias, se optó por desprenderse de algún inmueble menor e invertir 100 millones en un plan de reforma integral de otros 12 edificios.

En sus primeras intervenciones públicas, Garralda anunció la intención de Mutua de desprenderse de su participación de Sacyr, acción perpetrada hace ya un mes a un costo de 4,10 euros por acción (en 2006 había pagado 32 euros por título). Pese a esta clara diferencia, la experiencia de la aseguradora en el mercado bursátil fue positiva, ya que sus siete compraventas arrojaron una plusvalía acumulada de 562 millones de euros. Con respecto a Repsol, la situación es más cómoda. La petrolera otorga una rentabilidad por dividendo que supera el 5,5%, su volatilidad es inferior a la de Sacyr y, aunque aún presenta minusvalías latentes, su comportamiento final se verá el día que se venda.

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